
Warriston Rd. 21 de febrero de 2005,
Levanto la vista. La mañana es perfecta. Fuera esta nevando. Movido por la necesidad de revivificar mis sentidos salgo a coger un puñado de nieve . Me emociona su blancura, su frío tacto…
De nuevo en mi estudio veo que alguien ha llamado. Sin sentarme ni dejar de mirar caer la nieve a través del cristal escucho el mensaje. La voz es conocida, terriblemente cálida….
“Los tejados estan blancos, hay una luz preciosa, máxime desde donde yo la veo. No se porque, necesitaba hablar contigo….”, después de una pausa, con voz temblorosa añade “…te quiero compañero”



