No había recibido notias suyas desde aquella noche, que ya estaba finalizando, en la que nos hicimos una foto con el amanecer a nuestras espaldas. La foto captó el instante previo al beso de despedida. No resití la tentación y pregunté ¿A dónde irás ahora?. ‘A donde el viento me lleve…’ respondío mientras cerraba la puerta de la casa que en unas horas abandonaría para siempre.
Desde entonces me he preguntado frecuentemente donde estaría. Hoy recibo una lineas suyas:

‘… los olores son tan intensos como las sensaciones que me produce el viaje. Este pais se me cuela por la naríz, aquí en Benares, quizas mas que en ningún otro sitio. En esta ciudad las aguas se su río purifican a los vivos, el fuego a los muertos.
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A eso he venido, a bañarme el río, a recobrar ese estado de pureza necesario para ir a Nepal, donde tengo una cita con la luz…’
Me alegra saber que esta bien, me conforta saber que sigue andando el camino del viento…



